10.3 Maín - Shiraz
(06.09.1619 - 20.09.1619)
A 6 de Septiembre se salió de Main poco antes de ponerse el sol y auiendo pasado media legua adelante el rio de la buena agua, que con ser en el fin del verano lleuaua gran cantidad della, se enderezo al rio Araxes ó Bradamiro, siendo ya muy noche quando se llegó á él y oyéndose mucho antes el gran rruido que hazia quebrando con mucha furia en los pilares de la puente, la qual por el medio estaua ronpida, y en el un arco que por esto le faltaua auia puestas unas grandes vigas con tablas y tierra encima, por donde se pasaua; pero como esta rrotura fuese grande, y las vigas, aunque gruesas, muy largas, se blandeauan y movian al pasar, mayormente siendo camello con carga el que pasaua, y ansi aduirtieron las guias que el Enbaxador saliese de la litera, como luego lo hizo, porque demás desto, aquel paso peligroso no tenia pretiles, sino rraso por anbas partes, haziendolo mas temeroso el gran rruido del rio y mucha altura por aquella parte de la puente.
Casi toda la noche se gastó en llegar á la aldea del Calentar, que es lo mesmo que aldea del Tesorero, y alli se aposentó el Enbaxador en su casa, que estaua con el casero y su muger, y era tan grande que dio bastante posada á toda la familia y él tuuo muy buen aposento. Suelen todas las caravanas parar casi una legua antes en un grande árbol junto al camino, por la comodidad de una muy abundante fuente de agua que alli cerca nace al pie de un collado, y es tan grande el golpe de agua, demás de ser muy fria y en todo estremo buena, que puede muy bien moler con ella un molino, haziendo alli adonde nasce una gran balsa de más de un estado de hondo en que ay de ordinario gran cantidad de pezes y algunos muy grandes, que sigun parece, por la corriente del agua en tienpo de lluuias an subido del rio Araxes, que corre una legua de allí.
Otro dia [7 de septiembre], queriéndose el Enbaxador sentar á comer llegó un deruis persiano que hazia vida penitente en una hermita cerca de la aldea, con un gran cesto de higos blancos y negros tan hermosos y maduros que no se pudieran hallar en España mejores; venian acabados de coger de dos higueras que el deruis ó hermitaño tenia junto á su hermita, con una fuente de muy buen agua dulce de que las rregaua. Bastó la mucha cantidad de esta buena fruta, pocas vezes hallada en Persia, para todos en mucha abundancia, teniéndose aqui, ansi por esto como por la admirable agua del Araxes, muy regalado hospedage.
A siete, queriéndose poner el sol salió el Enbaxador de esta aldea, caminando una ora antes la caravana, determinando hazer aquella noche dos jornadas ordinarias de caravana hasta Xiras, y poco adelante del lugar, no atreuiendose á pasar una mala puentecilla sobre una acequia, en la litera, subió á cauallo, y alli estuuo la litera en peligro de hazerse pedazos, cayendo los camellos, y por auer otros malos pasos semejantes; sin entrar en ella prosiguió ansi su camino hasta pasar aquel llano, cortado por muchas partes con otros canales de agua.
A mas de dos oras de la noche se llegó á una grandissima puente obra de Alauerde Cham, la qual se continuaua muy bien labrada por mas de un quarto de legua de largo, siendo todo aquel sitio pantanoso de manera de invierno y verano, que sin el beneficio de aquella fuente no fuera posible caminarse en ningún tiempo, teniendo por abaxo algunos arcos y vazios pequeños para pasar el agua, que como en parte tan baxa, en tienpo de algunas lluuias estaua cubierto y alagado todo aquel sitio.
Quando amanecia [8 de septiembre], auiendo primero pasado una gran sierra se llegó al caravasar medio derribado, tres leguas de Xiras, que atrás queda ya descripto, y saliendo el sol en lo alto de la sierra adelante, por mucha priesa que se lleuó en caminar se llegó sobre aquel alto á vista de Xiras á tienpo que daua ya mucha pena el sol, y aunque de alli no auia más de una legua á la ciudad se pasó mucho trabaxo con el gran calor, llegando alli Cachibec, que era la principal guia y aposentador del camino, el qual se auia adelantado la tarde antes á tener posada para el Enbaxador, que fue en la que los ingleses posauan quando estuuo en Xiras, á donde se llegó á las nueue, dia de la Natiuidad de Nuestra Señora, ocho de Septienbre.
Luego, este mesmo dia que llegó el Enbaxador á Xiras supo la muerte lastimosa que algunos pocos meses antes el Cham auia mandado executar en Moysen, aquel venerable frayle confesor de su madre de Támaras Cham, de quien atrás queda hecha mención. Contigua con la casa de esta señora, adonde tanbien posaua el dicho frayle, auia otra del chanciller del Cham, llamado Assenbec, persiano de nacion; este tenia una muger de nacion turcomana, muy rrica, y aunque moza auia ya tenido otro marido, la qual tenia muy estrecha comunicación con las georgianas criadas de aquella señora y con ella mesma.
Los persianos dezian que de esta comunicación rresultó domesticarse con el frayle, confesando todos ser ella la que lo instigó, y que sabido esto por el marido, auiendo tenido sospecha antes della por verla diuertida, y fingiendo que se iua un dia tenprano á casa del Cham, boluio luego con cinco ó seis soldados y entrando rrepentinamente en el aposento del frayle, mandándose anbas casas por una puerta, halló al dicho frayle Moysen medio desnudo, por ser de verano y en la siesta, aunque solo y sin muger alguna; arremetió luego á él con la cimitarra en la mano para matarle, pero el frayle se la quitó y la arronjó por una ventana, pudiéndose defender con ella, y luego se dexó prender y ligar de los soldados. El Assenbec, tomando otra cimitarra de uno de los conpañeros, boluio en busca de su muger por la puerta de su casa, creyendo que auia saltado por una pared desde el aposento del frayle, y la degolló.
A Moysen lo mandó luego el Cham lleuar á la plaza que está delante de su casa, y persuadiéndole á que abjurase la rreligion cristiana, ofreciéndole perdón del delito que se le inputaua y gran suma de dinero, estuuo sienpre constante en la fe, publicándola á bozes hasta que de la muchedunbre fue apedreado y hecho pedazos con cimitarras.
Desta manera lo cuentan los persianos, sin dezir ninguno que fuese la muger hallada con él. Algunos judíos le dixeron en secreto al Enbaxador que la causa de la muerte de este buen frayle fue por desear Assenbec suceder en los muchos bienes de su muger, cargándole este delicto á entranbos, y quitarle de por medio porque teniendo á su cargo los dos muchachos hijos de Támaras Cham, criandolos y instruyéndolos en la rreligion cristiana por orden de su abuela, los persianos los rreduxesen á su secta, cosa muy procurada por el rey y el Cham. Y el ser esto ansi se conoció bien en catorce dias que en esta vltima vez estuuo el Enbaxador en Xiras, no dexando en todos ellos salir á nadie de la casa de esta señora georgiana, poniendo guardas para este efecto aunque deseó el Enbaxador que le viese alguno.
No quiso el Enbaxador posar en las casas de la huerta adonde auia posado antes, por estar lexos de la ciudad, deseando hallarse mas á mano para despacharse presto y creyendo que para [ello] bastarían dos ó tres dias. Pero por auerse de buscar alli otros camellos y demás bagages, en que el aposentador persiano traia intención de aprouecharse enbargando á este fin mucha cantidad, para boluerlos á entregar á sus dueños pagándoselo, gastó en esto muchos dias, no bastando la priesa y diligencias del Enbaxador, ni pagárselo al deroga ó governador de la ciudad, para que de su parte lo hiziese, aprovechándose él tanbien como es otro y siendo notables los latrocinios que todos los ministros del Chan hazen por la mucha floxedad y descuydo suyo.
Era el dicho Cachibec criado y soldado del Chan, y el primero, luego que se ganó el fuerte de Comoran, que estuuo por soltan y governador de aquella tierra firme del Bandel, y ansí muy vsado en tales hurtos, de quien ya venia el Enbaxador enfadado por las insolencias que vsaua con la pobre gente de las aldeas, y sobre ello le auia aduertido, amenazándole algunas vezes de escriuirle al rey lo que hazia, sino se rreportaua, que aunque fue parte esto para no hazer tantos rrobos, no fue posible dexar de cometer muchos, trayendo otros dos que en lugar de guardas ayudauan á lo mesmo.
Y porque después de la muerte del armenio Jusepe Saluador el Enbaxador quedó muy rrecatado y sentido del Cham, de aquel caso tan atroz y rriguroso, y aun el rey, con auerselo escrito tres vezes antes de llegar á Casbin, no hizo demostración alguna, como deuia hazerlo, por mucho que se le afeó el caso, demás de entenderse que fue permisión suya, quiso tanbien desde luego que vino á Spahan darle á entender al Enbaxador que el Cham de Xiras era muy su amigo, las vezes que concurrió con los demás enbaxadores y hallándose ansimesmo el Cham presente.
Y particularmente el dia de la entrada de los enbaxadores en la casa del jardin, queriéndose ir el Enbaxador después de auer salido fuera sus criados, que como ya se a dicho, el rey los auia mandado sentarse y hallarse al vanquete, como llamase á un portero y muy paso le dixese por el intérprete que supiese si le auian traiuo cauallos, el rey, como estaua tan cerca lo entendió, auiendolo preguntado al intérprete, y muy á priesa mandó á Emancolicham que saliese él mesmo y lo supiese. El qual, aunque muy gordo y pesado se leuanío, saliendo corriendo del cruzero ó quadra donde se estaua y sin aguardar á tomar los zapatos, que sigun todos los demás dexauan a la puerta, fue de una carrera por loda aquella calle de marmor, mojándose los pies, y de alli hasta salir á la puerta de la primer entrada que sale al Maidan, boluiendo luego con la mesma priesa, diziendo que ya el Enbaxador de España tenia alli cauallos. Quando el rey lo vio boluer dixo al Enbaxador: mira quan vuestro amigo es Emancolicham, pues con tanta diligencia cunple todo lo que os toca; á que el Enbaxador no pudo dexar de rreirse y le rrespondio: el miedo que él deue tener á V. A. le hara ser tan diligente, y aunque tan gordo nacerle alas en los pies; á lo que rreplico el rey: no, sino que es muy vuestro amigo.
Ansi por esto como por andar entonces el dicho Chan mucho mas valido que nunca lo auia estado con el rey le parescio al Enbaxador, pues la buelta de su viage auia tanbien de ser por su tierra, no obstante el caso sucedido de la muerte del armenio, que le conuenia hazer confianza
de aquel honbre, siendo la del rey tan varia y poco sigura. Por lo qual le pidió uno de estos vltimos dias públicos le diese un criado para hazerle el aposento por el camino, y esto fue en ocasión de auerle hecho grandes offrecimientos el mesmo Emancolicham, el qual luego le señaló al susodicho Cachibec Soltam y el mesmo dia lo enbio á la posada del Enbaxador, dándole comisión para todo lo que al viage fuese necesario, lo qual el rey confirmó con otra provisión suya. Pero aunque se hazen grandes castigos en Persia á los que exceden en las tales comissiones, es tan mala la naturaleza de la gente, que sin miedo ni vergüenza hazen notables extorsiones y hartos, como este hizo en lodo el camino no obstante lo mucho que el Enbaxador le iua á la mano á ello.
Esta casa en que agora el Enbaxador posaua, aunque era muy vieja, parte della estaua de nueuo aderezada, con una rrazonable huerta con calles de plátanos y sauzes y algunos grandes nogales. El quarto del Enbaxador era una sala muy hermosa y el mayor aposento que vio en la Persia, de mas de cinquenta pies en largo y treinta de ancho, por lo alto de bóveda y una gran claraboya en medio, con dos buenos aposentos á cada vanda y una varanda frontero que salía sobre la huerta. A los lados de la varanda auia otros dos aposentos rredondos y ochavados como los de la casa real de la gran huerta, aunque estos de agora eran algo mayores, con muchas ventanas que salian á la mesma huerta, á la parte de fuera con gruesas y fuertes celosias de madera, y por dentro con sus puertas en sus bastidores muy ajustadas, quedando en lo grueso de la pared entre las puertas y celosias unos pequeños retretes en cada uno de los quales cabían dos personas con sus sillas, ó un catre con una cama. Y particularmente el aposento de estos dos en que dormía el Enbaxador estaua pintado y dorado, y por lo alto ventanas con lienzos pintados á modo de vedrieras, cuyas pinturas eran los bayles y vanquetes que ordinariamente en Persia se vsan.
Fue aqui muy visitado y rregalado de varias frutas el Enbaxador, por el hortelano de la huerta real, su huésped, aunque tanbien lo fue del governadar los días que allí se detuuo auiendose hallado muy cerca de la mesma casa una abundantissima fuente de excelente agua, de la qual á la muy mala hazen los persianos ninguna diferencia, sigun son amigos de vino, y ansi quando el Enbaxador estuuo en esta ciudad no tuuo noticia de la dicha fuente.
(García de Silva y Figueroa "Comentarios", Tomo II, Libro VII, Capítulo VIII, pp. 423 – 429)
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